Yo pecador
Violando los principios mochileros la 'eñorita Olavia y el suscrito aceptaron una invitación al famosisísimo sitio conocido como el Salto del Angel con el fin de celebrar el cumpleaños de una compañera de estudios de la Srta. Kite.
El lugar, para los que no lo conocen, queda en una esquina del parque mas "maricagüevonmarica" de Bogotá. El parque de la 93.
Despues de pasar por el agudo ojo observador detecta pobres de los porteros, me enteré que para entrar al lugar se debe pagar la módica suma de 10000 pesitos. "¿¿¿¿Por favor señor dejeme entrar a depositar mi dinero en su caja????"
El sitio al parecer funciona como resturante por las tardes, nos trajeron la carta y escogimos una ensalada César, algo que supongo deben enseñar a hacer en Culinaria I. Mientras esperaba ansiosamente que dejaran de pasar clasicos ochenteros y pusieran chucuchucu para "azotar baldosa", miraba la puerta de la cocina, esperando que un mesero se estrellara contra otro y alegrara el ambiente. Lamentablemente no pasó.
Uno a uno fueron llegando los amigos de la niña cumpleañera y el sitio se fue llenando hasta que, como era de esperarse, nos quitaron una mesa porque obviamente no estabamos consumiendo. Lo malo de no tomar trago es eso, que siempre seré visto como el bicho raro que no ayuda a la caja del lugar.
Mientras los recién llegados alababan lo bonito de unos columpios situados en la parte de arriba del establecimiento, artilugios a los que no le encontré sentido estético ni práctico, yo seguía esperando a que empezara el chucuchucu y me alimentaba con una muy mala ensalada César.
Una vez el lugar estuvo totalmente lleno con gente en las escaleras y meseros paseando de aquí para allá, el bendito DJ cambió de música y ¿qué se escucha? ¡¡¡POP LATINO!!!
No puede ser, Paulina Rubio, Fonseca, Mauricio y aguacero, ¿dónde me dejaron la salsa, el merenguito, la bachata? Pero bueno, a caballo regalado.... aprovechando el metro cuadrado que nos tocó intentamos bailar hasta que ya se hizo imposible moverse. Mientras eludíamos las camaras de Bogota2night, salimos corriendo del chuzo ese.
El lugar, para los que no lo conocen, queda en una esquina del parque mas "maricagüevonmarica" de Bogotá. El parque de la 93.
Despues de pasar por el agudo ojo observador detecta pobres de los porteros, me enteré que para entrar al lugar se debe pagar la módica suma de 10000 pesitos. "¿¿¿¿Por favor señor dejeme entrar a depositar mi dinero en su caja????"
El sitio al parecer funciona como resturante por las tardes, nos trajeron la carta y escogimos una ensalada César, algo que supongo deben enseñar a hacer en Culinaria I. Mientras esperaba ansiosamente que dejaran de pasar clasicos ochenteros y pusieran chucuchucu para "azotar baldosa", miraba la puerta de la cocina, esperando que un mesero se estrellara contra otro y alegrara el ambiente. Lamentablemente no pasó.
Uno a uno fueron llegando los amigos de la niña cumpleañera y el sitio se fue llenando hasta que, como era de esperarse, nos quitaron una mesa porque obviamente no estabamos consumiendo. Lo malo de no tomar trago es eso, que siempre seré visto como el bicho raro que no ayuda a la caja del lugar.
Mientras los recién llegados alababan lo bonito de unos columpios situados en la parte de arriba del establecimiento, artilugios a los que no le encontré sentido estético ni práctico, yo seguía esperando a que empezara el chucuchucu y me alimentaba con una muy mala ensalada César.
Una vez el lugar estuvo totalmente lleno con gente en las escaleras y meseros paseando de aquí para allá, el bendito DJ cambió de música y ¿qué se escucha? ¡¡¡POP LATINO!!!
No puede ser, Paulina Rubio, Fonseca, Mauricio y aguacero, ¿dónde me dejaron la salsa, el merenguito, la bachata? Pero bueno, a caballo regalado.... aprovechando el metro cuadrado que nos tocó intentamos bailar hasta que ya se hizo imposible moverse. Mientras eludíamos las camaras de Bogota2night, salimos corriendo del chuzo ese.


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