緋村 Kalven

月曜日, 4月 25, 2005

Rogelio

Que si me acuerdo de Rogelio?
Claro que me acuerdo. Vera el negro y yo éramos muy buenos amigos, el era todo un cuento, la primera vez que lo vi me regaño.
Si. Me regaño venga le cuento:
Eran como las 3 y media de la tarde y tenia un hambre tremenda, un compañero me recomendó que fuera a los restaurantes de la 4ª, a las pescaderías me dijo que servían un plato bien grande, rico y barato. Con estas recomendaciones y mis tripas cantando me fui para allá, entre al "Imperio del Pacifico" como era un poco tarde no había mucha gente, me senté y llego el negro, trabajaba de mesero en el imperio, le di mi pedido todo normal hasta la hora de la bebida. Yo pedí una gaseosa, tan pronto el negro escucho mi decisión empezó el regaño. Que como así que una gaseosa?, que porque no va a pedir juguito de borojo?, mire que eso tiene vitaminas, que la gaseosa es pura agua, que no se que, que si se cuando, parecía mi mama cuando no me quería tomar la colada. Al final le seguí la corriente y pedí el dichoso jugo de borojo, al negro le cambio el semblante que eso si, con razón los blanquitos no tienen fuerza que deben tomar mas juguito para que les entre el sabor, en fin.
El almuerzo para que pero estaba bien bueno, termine almorzando todos los días en el imperio, pero tardecito. Si intentaba ir a hora de almuerzo era imposible conseguir mesa.
De tanto almorzar en el imperio me hice amigo del negro, me contó su historia, venia de Buenaventura siempre le había gustado la cocina, ayudaba a su mama y a su abuela a preparar la comida, mientras sus amigos jugaban fútbol y soñaban con barcos, el cocinaba pescados en veinte mil formas y preparaba jugos de borojo, como no tenia cartón de cocinero le tocaba meserear pero de vez en cuando se metía a la cocina y ayudaba.
Un día me invito a una fiesta que iban a hacer para recibir a una prima que venia a estudiar acá, me imagine una parranda bien salsera. Como para eso era bien tronquito tenia muchas ganas, igual el negro me termino convenciendo. Ahí conocí a la famosa prima, se llama Jennifer, esa noche bailamos todas las piezas, no se como pero baile, según el negro era el jugo de borojo, Jennifer es ahora mi novia.
Rogelio solo tenia un problema, apostaba mucho, contaba que antes de venir a Bogota la vieja Rocío le dijo que el se iba a ganar algo bien grande, por eso se la pasaba comprando cuanta lotería viera y participando en todas las rifas que le pasaran por el frente.
Una tarde fui a almorzar y Rogelio no estaba pregunte por el y nadie dio razón, por la noche fui a buscarlo. Estaba en la cama con los ojos amarillos no tenia fuerzas. Se paso todo el fin de semana buscando un billete de lotería con un numero que le salio en un pescado que estaba descamando, no tenia un peso. En el suelo había un montón de billetes de lotería y formularios de Baloto, llame a Jennifer y le cocinamos algo, Jennifer le pego un regaño de que hasta a mi me dio pena. Rogelio prometió que era la ultima vez, que no sabia lo que hacia, que lo perdonáramos.
Al día siguiente fui de nuevo al restaurante, tampoco estaba el negro, me fui a la casa y no lo encontré, llame a Jennifer, a los amigos nadie dio razón, el negro había desaparecido.
Hace 3 meses recibí una caja en la casa, venia de Paris en su interior había como mil euros, una carta y 5 libras de borojo.
El negro se había ganado el Baloto, estaba en Francia estudiando para chef en el "cordon blu", quería montar un restaurante de comida de mar, me manda la plata para que nos compráramos una casa bonita, y el borojo para que no perdiera el habito y no me volviera un blanquito flaquito.
Eso fue lo ultimo que supe del negro.

P.D. A pesar de las suplicas de mis enemigos no me uniré al club de la tiranía del lector si a duras penas cantinfleo con mis propias ideas no quiero ni imaginar el desorden y abuso de las palabras que haga con ideas ajenas.
No gracias, prefiero hacer el oso yo solito.